Cuando Yolanda, fundadora de Om Yoga Valencia, se acercó a Melocotón, su centro contaba con apenas 200 seguidores en Instagram. Hoy, gracias a una estrategia de contenidos orgánicos, supera los 13.000 seguidores reales, con alcance internacional y una comunidad fiel que sigue su propuesta con entusiasmo. Esta es la historia de cómo lo logramos.
Un punto de partida claro: objetivos, esencia y público
Desde el inicio, el enfoque fue estratégico: creamos un plan a medida que definía objetivos claros y medibles, y alineaba la comunicación con la identidad del centro. Lo más importante era transmitir la esencia de Om Yoga y de su fundadora y profesora: su calidez, su autenticidad y su compromiso con el bienestar integral.
A través de sesiones de diagnóstico y trabajo conjunto con Yolanda, definimos a quién queríamos llegar, qué contenido les interesaba y cómo podíamos diferenciarnos del resto de propuestas similares.
Contenido con alma (y con estrategia)
El crecimiento de la cuenta no fue casual. Fue el resultado de una fórmula clara: contenido audiovisual de valor, coherencia visual, storytelling emocional y publicaciones regulares. En cada reel, cada imagen y cada copy, buscamos reflejar lo que se vive dentro del estudio y en cada una de sus clases: un espacio de calma, conexión y bienestar real.
Además, analizamos los intereses del público objetivo para ajustar los temas, formatos y enfoques de los contenidos. El resultado: mayor interacción, más tiempo de visualización y crecimiento sostenido, sin necesidad de inversión en publicidad.
Resultados que hablan por sí solos
A lo largo de 18 meses de trabajo:
- Pasamos de 200 a más de 13.000 seguidores reales en Instagram.
- Alcanzamos audiencias de España, Argentina, India, Miami y Australia.
- Multiplicamos las visualizaciones de reels en más de un 3000%.
- Generamos contenido que se viralizó y fue compartido por referentes del sector.
- Aumentó significativamente la conversión de seguidores en alumnos presenciales.
Todo este crecimiento se logró únicamente con contenido orgánico. Sin campañas de pago.
¿El secreto? No hay magia: hay estrategia
Lo que hizo posible este caso de éxito fue una combinación de factores: conocimiento técnico, sensibilidad creativa y una visión clara del objetivo final. Supimos cómo traducir la propuesta de valor del cliente en una narrativa visual que conecta, emociona y fideliza.
Y lo más importante: mantuvimos la esencia del estudio en cada paso, sin forzar mensajes ni seguir fórmulas vacías.
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